miércoles, 26 de marzo de 2014

INOLVIDABLE ALCALÁ



Lo confesaré. A pesar de sentirme cada vez más escritor, y de saber con una certeza tan absoluta como que ahora, por fin, disfruto del auténtico amor que no podría vivir sin respirar Literatura, nunca había visitado Alcalá de Henarés. El sábado lo hice junto a mi musa, la mujer que llena mi vida y alumbra e inspira mis últimos escritos. Recorrimos el casco antiguo, los soportales de la Calle Mayor, las murallas, las iglesias y los museos, nos sentamos en la plaza y ante la fachada de la cisneriana Universidad, y visitamos la casa donde, al parecer, nació Miguel de Cervantes. No pude reprimir unas lágrimas emocionadas cuando atravesé el umbral y accedí al patio porticado que algo tenía de claustro recoleto, o al menos eso me pareció. Sólo espero que al contacto de aquellas paredes se me pegara algo del genio cervantino, que ahora que estoy enfrascado en pleno proceso creativo, falta me hace. Y más cuando empiezan a acuciar las urgencias en forma de fechas que caducan y mi editor no deja de meterme prisas para que remate el inminente libro de cuentos que amenaza con publicar.

UNA OPORTUNIDAD ÚNICA



Recuerdo perfectamente la cafetería, en la avenida alcalde Miguel Castaño de León. Lucía el sol y era por la tarde. Y el año, 1998. Había quedado con él para que me diera su opinión sobre los relatos del que poco después se convertiría en mi primer libro, Me cuesta tanto decir te quiero. Tal vez aquella tarde, acompañados no sé si por unos cafés o por unas cervezas, debería haberle hecho más caso, y no tomarme la literatura, o la creación literaria más concretamente, como un tren oportunista que se detenía una sola vez en la estación de mi porvenir. En cualquier caso, se mostró comprensivo e indulgente, a pesar de las manifiestas carencias que proclamaban muchos de los relatos de aquel libro iniciático, y aceptó participar en su presentación, en el viejo edificio de la plaza de las palomas que había acogido durante años a la corporación de la capital leonesa, vaticinándome incluso que nunca podría saberse dónde llegarían mi vida literaria y mis libros, si es que había algún otro detrás. Tomás Sánchez Santiago ha sido desde entonces un referente en mi vida y en mi obra, una luz que seguir en los momentos en que la duda lo volvía todo oscuro, un consuelo en forma de palabras balsámicas cuando mi afán creativo, mi moral o mi salud sufrían la anemia de la desesperación, la derrota o la incertidumbre. Desde entonces Tomás me ha regalado más de una vez sus sabios consejos en la distancia, me ha enseñado a amar más, si cabe, la Literatura, me ha desvelado a autores y obras que se han convertido en un referente para mí, y ha acudido a mi reclamo siempre que lo he solicitado, participando en jurados, empujando el proyecto Contamos la Navidad, prologando una de sus ediciones y recomendándome a otros escritores y pintores que han contribuido al fortalecimiento de una aventura cultural que no deja de crecer año tras año. Pero además de transmitirme su erudición y su amor por la Literatura, este poeta zamorano afincado en León, y de vez en cuando metido a prosista, me ha deprimido cada vez que he leído sus poemas, o sus obras en prosa, porque tengo la certeza de que nunca, ni remotamente, seré capaz de acariciar su genio, ni la dulzura aterciopelada con que sus palabras entretejen telas de araña, que abolilladas por su voz parecen piezas del más fino encaje. Nunca olvidaré la tarde en que presentó el libro de otro gran poeta y amigo, como es Máximo Cayón, en una campa de un pueblo perdido de la montaña leonesa. El intrépido Gregorio Fernández Castañón iniciaba con ese volumen de poemas (y lo presentaba en su pueblo natal, Otero de Curueño), una colección que crece como un roble saludable desde entonces con el nombre de Los libros de Camparredonda. Hacía mucho frío, y la gente que abarrotaba la campa se apretaba y se cubría con mantas, incapaz de huir, hechizada por el poder fascinador que destilaba su cálido parlamento. Creo que nunca como aquella tarde me sentí más feliz, escuchando a alguien proclamar el valor de la palabra hecha poesía. He leído muchas veces aquella presentación, reproducida en las páginas de la revista Camparredonda, pero me faltaba la voz de Tomás, esa voz humilde y sencilla que empapa y enamora, que pregona a un hombre minucioso que convierte lo cotidiano que le rodea en manifestación poética o novelada. Incluso, hablando de novelas, gracias a él, y a Gregorio, por supuesto, tuve la oportunidad de continuar la colección iniciada por el poemario de Maxi con la novela Mi vida, a tu nombre, que me devolvió casi por capricho del azar la convicción de que en mi interior vive un escritor que, de vez en cuando, tiene que explotar y compartir sus sueños y sus zozobras con el mundo que le rodea. Tomás tenía que haber publicado ese año Los pormenores en Camparredonda, pero le pidió a Goyo un año más de plazo, y gracias a esa demora, unos folios polvorientos, que se amontonaban en la biblioteca de mi añorada casa de Portillo, fraguaron en una novela breve que era un canto al amor y a la fidelidad, y que sirvió para demostrar que lo que escribo no siempre se convierte en realidad, o al menos no lo hace hasta que encuentra los protagonistas que encajan a la perfección en su papel. En cualquier caso Tomás tomó el relevo al año siguiente con un libro que alguien dijo que era difícil de clasificar, cuando hacerlo era facilísimo, se trataba, simplemente, de un libro magistral, como lo son sus poemarios La secreta labor de cinco inviernos, En familia, El que desordena, o la antología Cómo parar setenta pájaros ... su recopilación de artículos periodísticos Salvo error u omisión, o su obra en prosa, con libros como Para qué sirven los charcos o la mítica Calle Feria, seguramente la novela más importante que se haya escrito en Castilla y León en los albores del siglo XXI, a pesar de que en su momento fuera condecorada con el premio de novela Ciudad de Salamanca. Y es que el sabio Tomás, el humilde maestro, la gran persona, no es proclive a las loas y los premios, su universo personal y creativo prefiere deambular por unos territorios que pisa y domina, aunque no siempre sean reales, o no lo parezcan cuando los adorna con su capacidad creativa o los embadurna con una pátina impregnada de imaginación desbordada que deslumbra al lector. El hombre modesto, el poeta prodigioso, podría pasarse horas disertando con su verbo calmo y profundo sobre todos los escritores que conoce, urdiendo un anecdotario inacabable sobre su relación con Claudio Rodríguez, sobre sus encuentros, estudios y colaboraciones con Antonio Gamoneda y con tantos otros. Mientras escribía esta presentación, me imaginaba el rubor que teñiría sus mejillas, abrumadas al escuchar mis palabras, que son parcas e injustas, aunque él protestará, seguro, ante ellas. Mis palabras, que huyen del elogio fácil, para armarse de sinceridad y agradecimiento. Un agradecimiento infinito por poder contar con su presencia, para que la elegancia incomparable de su talento erudito y magistral otorgue un broche mágico a la clausura del primer Taller de Escritura Creativa de la Biblioteca Pública de Valladolid. Y es que contar con la presencia de Tomás Sánchez Santiago es un lujo que no está al alcance de todos, y que no siempre se puede disfrutar. Por eso, y para terminar, voy a desobedecerle una vez más, como cuando no le hice caso en aquella cafetería de León y autopubliqué mis primeros relatos. Entonces, como ahora hago, no dejé de darle las gracias por sus consejos y su apoyo, aunque me recomendara una y otra vez que no lo hiciera, que un escritor nunca debe darle las gracias a otro; pero hoy no puedo dejar de hacerlo por compartir este encuentro con su vida, con su obra y con el oficio de escribir. Gracias Tomás. Gracias Maestro. Gracias por regalarnos tu presencia, tu personalidad, tu sabiduría y tu obra. 

PRESENTACIÓN DE "LA SOLEDAD DEL ABECEDARIO"





El pasado viernes 21 de marzo tuvo lugar en Mora, Toledo, la presentación de la primera novela del poeta moracho Fernando Novalbos, titulada La soledad del abecedario. Tuve el placer de participar como padrino en su bautismo narrativo, ya que con anterioridad Novalbos ya había escrito y dirigido teatro, y había publicado tres poemarios, el último de los cuales, Luz de acorde, tuve el honor de prologar.
La soledad del abecedario narra en primera persona los devenires de un prejubilado, que se debate entre la esperanza y el aburrimiento, y que descubre casi a la vez un nuevo amor y una enfermedad contra la que deberá luchar, para que ese amor salga finalmente fortalecido. El libro está editado por Impresión Punto y SEguido dentro de su colección de narrativa Péñola.

miércoles, 19 de marzo de 2014

EL CULO DE CANTÓ, Y OTROS CULOS

Uno se levanta por la mañana. Enciende la tele aunque sólo sea para escuchar alguna voz y sentirse menos solo en esos instantes brumosos en los que todo es de alguna manera incierto. Pero una noticia llama su atención. Al parecer Toni Cantó, el actor metido a político, ha rodado una película en Cuba en la que sale con el culo al aire. Le han criticado por ello, y él ha respondido que es mejor que un político enseñe el culo a que robe. Estoy de acuerdo con usted, señor Cantó, al menos en eso, y añado yo, que prefiero que un político enseñe su particular culo, y más si lo tiene bonito, a que tantos políticos nos estén dando a nosotros por el nuestro.

martes, 25 de febrero de 2014

DE NUEVO DE VUELTA

No es que me haya muerto del todo. Ni siquiera que haya culminado mi periodo de invernación (pero tal vez debería decir hibernación) en una osera. Simplemente resulta que mi blog ha estado una temporada entre caprichoso y perezoso, y al parecer ha recuperado esta tarde, gracias a mi buen amigo Zeus Pérez, de E2E4 Media, las ganas de hablar.
En breve os pondré al corriente de muchas, muchas cosas.

martes, 30 de abril de 2013

DE LIBROS, FIRMAS Y FERIAS

Un año más llega la Feria del Libro de Valladolid... sin libreros, sin editoriales y casi sin libros, como no hayan surgido más de los que se veían en las casetas el día de la inauguración.
Según la prensa, la Feria del Libro de Valladolid tiene un presupuesto de 192.000 €, que apenas si van a revertir en el mundo de las letras locales. Supongo que porque interesa más llenar los bolsillos de los egregios escritores y de sus agentes que vienen de fuera, y además -para que se vayan contentos- conviene llenarles también el estómago en el restaurante anejo a la cúpula. Al fin y al cabo, los de Valladolid podemos comer en nuestras casas... al menos de momento.
Es triste que no seamos profetas en nuestra tierra, que no veamos nuestros libros en los expositores y que el programa oficial no se acuerde de nosotros.
Pero por si alguien quiere encontrarse conmigo en la Feria, o con algún texto que lleve mi firma, puede hacerlo de dos maneras.
La primera es acudiendo el domingo de 12,00 a 14,00 h. al stand de GaLEERía, donde Kiko de la Rosa, a título particular me ha invitado a firmar ejemplares de mis obras Vidas Insatisfechas, Entre el porvenir y la nada y La sonrisa del náufrago.
La otra os la recomiendo a todos los seguidores de este blog. José González Torices, quizás inspirado por esa iniciativa que unos cuantos locos tuvimos hace cuatro años de crear el proyecto Contamos la Navidad, ha reclutado a más de 30 escritores y otros tantos ilustradores de Castilla y León. El resultado final es un libro absolutamente maravilloso, lleno de textos memorables y de ilustraciones grandiosas. Se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que es casi una antología (o un catálogo artístico) que servirá de referencia en colegios, institutos y universidades, y donde se dan cita los autores vivos más importantes de las letras de nuestra Comunidad. Pero además el libro, que tiene un precio simbólico de 10 €, busca un fin benéfico digno de encomio. Todo lo recaudado irá a parar a una residencia de ancianos vallisoletana, para que los residentes en ella reciban una sonrisa entre tantas añoranzas, nostalgias, achaques y ataques de artrosis como les aquejan cada día.
El libro se titula "Relatos Mayores". Insisto, es magnífico. Mañana lo presentan a las 12,30 h. en el auditorio de la Feria, además del propio Torices, el director de la Real Academia Española de la Lengua José Manuel Blecua, y los escritores Luis Mateo Diéz y José María Merino. Y en él, además de los relatos de los autores citados y de los de otros como Andrés Trapiello, Gustavo Martín Garzo, José Jiménez Lozano, Gonzalo Santonja, José Manuel de la Huerga, Rubén Abella, Juan Manuel de Prada, Jesús Ferrero... podeis encontrar el relato El paraíso del silencio, que escribí especialmente para participar en este libro; lo que no deja de suponer un honor, pues ya lo dicen los refranes esos que hablan de árboles a los que arrimarse y compañías que frecuentar.
De verdad, pataletas aparte, que se me pasarán cuando el próximo año tenga libro nuevo y vuelva a estar en los carteles, no dejeis de visitar la Feria, de codearos con los orfebres de la palabra convertida en arte que nos visiten, y sobre todo no dejeis de comprar Relatos Mayores, disfrutareis con su lectura, y contribuireis a una buena causa.

viernes, 7 de diciembre de 2012

PRESENTACIÓN DE "LA NAVIDAD SIGUE CONTANDO"

Un año más, como el turrón, llega a casa por Navidad el libro de cuentos que todos estabais esperando.

El próximo viernes 14 de diciembre, a las 20,00 h., tendrá lugar en la casa de Zorrilla la puesta de largo de la cuarta entrega del proyecto cultural "Contamos la Navidad", y que este año, siguiendo la línea y la imagen de la segunda temporada, llevará por título "La Navidad sigue contando".

En el acto bautismal participarán:

ÁNGELA HERNÁNDEZ
(escritora)
MAR SANCHO
(escritora)
FERNANDO CONDE
(escritor y prologuista del libro)
FÉLIX RODRÍGUEZ
(director creativo de Estudio Pobrelavaca, diseñador de la cubierta y coordinador de ilustradores)
JOSÉ IGNACIO GARCÍA
(escritor y coordinador general)

En el acto podrán intervenir, además, otros autores e ilustradores que lo deseen, y en el transcurso de la velada se rendirá un homenaje a TIMOTEO HERRERO HERRERA, que participó en el libro "La Navidad cuenta", y a cuya memoria se ha dedicado esta cuarta entrega, como ocurrió en la primera con Antonio Pereira.

Os esperamos ese día, y aprovecho para desearos a cuantos seguís este blog, una feliz y literaria Navidad.

lunes, 26 de noviembre de 2012

ABC

La vida en una maleta

La autora vallisoletana Mar Sancho reúne algunos de sus cuentos, reconocidos con prestigiosos galardones, nacidos de sus idas y venidas por medio mundo

Día 25/11/2012


 Llega a las librerías una nueva entrega en prosa de Mar Sancho, respaldada por dos avales de incuestionable valor: el tantas veces atestiguado talento de la escritora vallisoletana, y el hecho de que los dieciocho deliciosos relatos hospedados en este libro recopilatorio han sido merecedores de los premios de narrativa más prestigiosos que se convocan en España. Sendas credenciales deberían bastar como argumentos de peso para recomendar la lectura inexcusable de Leningrado tiene setecientos puentes.
Pero una vez que el lector se abisma en el devenir de esas historias galardonadas y se pone a bucear entre la tinta de sus páginas, descubre centenares de razones que refuerzan su convicción de encontrarse ante un gran libro de cuentos; una obra agradablemente presentada que trasciende a su contenido puramente literario. Porque este hermoso y abigarrado ramillete de relatos no es sólo un muestrario de breves joyas escritas, sino una guía de viajes esplendorosa, un mapamundi de paisajes, diseccionados de forma fascinante con la escritura elegante y envolvente de una mujer valerosa y nómada, que vive apegada a sus maletas, y que retrata en sus escritos, con la hermosura de un orfebre de la palabra impresa, infinidad de lugares a los que la gran mayoría de los mortales sólo podrían acudir con la imaginación propia o con la que pone a su disposición una autora que urde en verso sus hilos de prosa, para dotar a cada uno de sus relatos de la resistente delicadeza de una fina pieza de seda.
Mientras se avanza en la nutritiva lectura de estos cuentos exuberantes, se tiene la sensación de que Mar Sancho los ha escrito sin someterse a cronologías, entre los resquicios que le dejaban sus viajes, pero escabulléndose mientras lo hacía de los agobios y de las prisas, en la sala de embarque de un aeropuerto populoso y ultramarino, en el asiento incómodo de un tren traqueteante que surca pesadamente las estepas siberianas, o sobre la cubierta de un buque mercante que la conduce de la tierra segura a un nuevo territorio ignoto, al que dota enseguida de una magia singular y atractiva. Pero, por encima de todo, se palpa en ellos esa sensación acaso borgiana de que la vida siempre discurre en otro lugar diferente al que habitamos. Por eso, no resulta extraño que rubrique en Miami un recuerdo del valle Esgueva, o que comunique telefónicamente a un pastor de Pozaldez con una desconocida rusa.
Así el libro se convierte en un itinerario abierto, en el que cada relato se desarrolla en un escenario y un ambiente totalmente diferente al resto. Recorre los confines del mundo Mar Sancho con el visor de su pluma, desde Argentina a la India, desde Rioseco a Montevideo, desde Alaska a Leningrado, o desde las plazas anegadas y enmohecidas de Venecia a los islotes más lejanos de la remota Oceanía; para acercarnos todos esos lugares con el singular magisterio de su verbo en ocasiones casi cinematográfico, y siempre atiborrado de detalles minuciosos que dotan a los textos de una riqueza que engancha desde sus primeras líneas, hasta que los remata con su dulzura característica, no exenta a veces de ironía, de dolor o de dramatismo, pero esmaltada en todo momento con una pátina de normalidad que convierte en cercanos a personajes como un maharajá indio, una prostituta palestina o un vendedor de huesos de Friday Harbor.

Autora solvente y fiable

Pero no debe afrontarse la lectura del libro únicamente como si fuera un profuso catálogo de agencia para viajeros que preparan unas vacaciones pintorescas. Leningrado tiene setecientos puentes es una obra literaria de gran envergadura, rubricada por una de las autoras más solventes y fiables de su generación, una escritora que se maneja en cualquier género con la desenvoltura de un delfín en la inmensidad del océano. Y eso lo pone de manifiesto a lo largo de estás historias trufadas de anécdotas escuchadas, de evocaciones y de recuerdos añorados, de vivencias y de contemplaciones testimoniales de unos protagonistas tremendamente humanos, que vienen y van, ajenos a la época y los lugares en los que su creadora los ha asentado, dotándolos de una vida tan personal y propia que todos resultan solventes y creíbles, y están perfectamente definidos y retratados, gracias a un lenguaje mimetizado a cada situación y a cada momento con la precisión de un reloj suizo.
En todos los casos maneja Mar Sancho el tiempo narrativo con delicada suavidad, logrando que el lector quede como hipnotizado por la fuerza de la historia, por la personalidad de sus protagonistas, por la fastuosidad que impregna al escenario, más allá de que se trate de un concurrido mercado de Bombay o de un soportal de la vallisoletana Fuente Dorada. Y así se lamenta que llegue sin avisar un desenlace que, en la mayoría de los casos, saca a relucir su vena poética, puesta también de manifiesto en numerosas frases que llenan de un almíbar agradable cualquier paladar.
Como lamenta un servidor no disponer de más espacio para seguir refiriendo y defendiendo los más de setecientos motivos que hacen absolutamente recomendable la lectura de esta obra, Leningrado tiene más de setecientos puentes, que no hace sino atestiguar que su autora está llamada a ocupar en breve un lugar destacado en el podium que acaparan los grandes de nuestras letras.

José Ignacio García recibe el premio de cuentos de las Justas Poéticas de Laguna de Duero

El recuerdo a los creadores del certamen, Timoteo Herrero y Pedro González, fallecidos este año estuvo presente durante en la gala

NOTICIA DE Jesús Nieto25/11/2012
 

Santiago Redondo recibe el premio de las Justas Poéticas
Los ganadores Santiago Redondo y José Ignacio García flanqueados por Jesús Julio Carnero y Luis Minguela. / Foto: Santiago Bermejo.

El presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, entregó ayer el premio Flor Natural de las XLI Justa Poéticas de Laguna de Duero a Santiago Redondo Vega, por su obra titulada 'Amanece la voz', mientras que el alcalde de Laguna de Duero, Luis Minguela, fue el encargado de entregar el premio del XXXII Cuento Corto a José Ignacio García por su obra titulada 'El secreto de su nombre'. Por su parte, el concejal de Cultura, Alfredo Fadrique, hizo lo propio con la ganadora local de Cuento Corto, Patricia Pérez, por la obra 'Íncubos y Súcubos'. Los premios, dotados con 1.400 euros y placa para los ganadores y 100 euros para el premio local, además de la Flor Natural con la que se honra al poeta ganador, se entregaron en la Casa de las Artes en una gala presentada por los periodistas Eduardo Rodríguez y Carolina Laerranz. En la ceremonia, participó también el grupo Caracol Andador, con su recital musical 'Recordando a Lorca y a la Argentinita'.
Durante la gala, se recordó a los creadores del certamen, hace ya 41 años, Timoteo Herrero Herrera y el entonces alcalde de Laguna de Duero, Pedro González Pérez, fallecidos ambos este año. Por este motivo, el alcalde Luis Minguela entregó una placa y un ramo de flores a la hija de Timoteo Herrero, María José Herrero, y a la viuda de David González Pérez, Carmen Diego.
El alcalde de Laguna de Duero, Luis Minguela, destacó en la gala que estamos ante una de las expresiones culturales más arraigadas en Laguna, pues lleva 41 años celebrándose. "La existencia de este certamen ha ayudado a que prevalezca en el tiempo la afición en nuestra localidad a la creación literaria. Y muestra de ello es la también XXXII ediciones del certamen de Cuento Corto". Y como novedad este año se ha incluido también un certamen de microcuentos, como una forma de incentivar la participación de niños y jóvenes, de entre 10 y 20 años, en la creación literaria. El primer edil también anunció su intención de seguir apoyando las manifestaciones culturales y lúdicas a pesar de la difícil situación económica.
Por su parte, el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, subrayó que sin la cultura no somos nada y destacó el hecho de que este año el Ayuntamiento haya querido acercar la literatura y la cultura a lo más jóvenes con la primera edición del maratón de microcuentos. Y dirigiéndose a los niños y jóvenes que estaban en la sala les dijo: "Las nuevas tecnologías tiene sus virtudes; nos acerca lo lejano. Pero si no la usamos bien, también puede alejar lo cercano. Sin embargo, la literatura nunca aleja lo cercano."
Santiago Redondo se mostró satisfecho por el galardón recibido, no sólo por la cuantía, sino porque ganar las Justas Poéticas de Laguna de Duero, tienen una gran relevancia "ya que las personas que han ganado durante estos años son poetas de identidad y se trata de una localidad vallisoletana" y añadió: "Recibir el galardón supone que alguien ha leído tu obra y le ha gustado". Redondo dedicó el premio a la memoria de su padre, de donde partió la idea. El poeta ha tratado de reflejar en 'Amanece la voz' un paralelismo entre la vida del padre y la tierra de Castilla que va perdiendo vigencia a nivel popular y a nivel rural.  El ganador de la  Justas Poéticas de este año compuso 'Amanece la voz' expresamente para presentarse al concurso, aunque como reconoce, cuando un poeta escribe, escribe por necesidad. Valoró el nivel del jurado y afirmó que cuando la situación económica obliga a recortes, la cultura es un bien ineludible.
El ganador de la XXXII Edición de Cuento Corto, José Ignacio García, dedicó el galardón a su familia, su novia y sus amigos, las personas que estuvieron cerca de él tras pasar una grave enfermedad. 'El secreto de su nombre', el título del cuento con el que se hizo con el galardón fue el primero que escribió tras su convalecencia y destacó el poder terapéutico de la literatura. La ganadora local, Patricia Pérez Maroto, con su cuento 'Íncubos y súcubos' también agradeció el premio a sus padres y confesó que no esperaba ganarlo porque era la primera vez que se presentaba
Un hecho destacable este año es el alto número de jóvenes y adolescentes que presenciaron la gala, sin duda, para saber si eran los ganadores del I Maratón de Microcuentos denominado 'Laguna con las Letras', dirigido a niños y niñas de diez a 20 años y que este año se ha celebrado por primera vez. Los participantes a este maratón debieron redactar un microcuento con un máximo de 100 palabras. Los ganadores -Estela Prieto, Carlos Gandiana, Inés Prieto y María Muriel-   recibieron un iPAD Mini cada uno. Carnero destacó esta iniciativa por acercar la literatura y la cultura a los más jóvenes.
El jurado de las XLI Justas Poéticas de Laguna de Duero, presidido por el concejal de Cultura, Alfredo Fadrique López, estuvo compuesto por Carlos Aganzo, Antonio Piedra Borregón, Eduardo Fraile Valles, Ernesto Escapa Gutiérrez y Gloria Rivas Muriel, mientras que el del XXXII Certamen de Cuento Corto, también presidido por el concejal de Cultura, Alfredo Fadrique López, ha estado compuesto por María José Grijalba Del Campo, Antonio Salinero Bombín, Rafael Marín Pérez, Antonio Alamo González y Ángel De Castro Gutiérrez. En esta edición se han recibido 364 trabajos para las Justas Poéticas y 437 trabajos para el certamen de Cuento Corto

lunes, 5 de noviembre de 2012

El secreto de su nombre, ganador de las XXXII Justas Poéticas Castellanas de Laguna de Duero

Hace dieciseis años escribí un relato, lo mandé a un concurso literario y lo gané. De no haberlo hecho, probablemente no hubiera vuelto a escribir una sola línea más.
Hace siete meses resucité de entre los muertos, para seguir viviendo y escribiendo, y para redescubrir los valores de la familia, de la amistad verdadera y del amor completo.
En agosto tuve las fuerzas necesarias para escribír el primer relato que se me ocurría tras padecer la tromboembolia pulmonar masiva de la que milagrosamente estoy recuperado casi por completo.
Desde 2009, cuando me concedieron el Premio Miguel Delibes de Narrativa, por mi libro de cuentos "Entre el porvenir y la nada", y el Mazzantini de Llodio, por el relato "La decisión de Juan Portillo", no había vuelto a participar en ningún certamen literario. Pero me apetecía hacerlo en esta ocasión en un premio que tenía entre ceja y ceja, y que no había logrado antaño, cuando era un participante asiduo de los numerosos concursos literarios que se convocan en España. Un premio que, en caso de conseguirlo, me permitiría recogerlo, ya que lo entregan a menos de media hora de viaje en coche desde Portillo, y esa era la distancia máxima que entonces los médicos me permitían recorrer. Ese premio no era otro que las prestigiosas "Justas Poéticas Castellanas" de Laguna de Duero, que este año rendían su XXXII edición en la modalidad de cuento corto, y cuya concesión he conocido la semana pasada. El relato premiado se titula "El secreto de su nombre", y seguramente me animará a seguir escribiendo, ahora que andaba en la reserva de inspiración y de ánimos, porque la editorial que iba a publicar mi próximo libro ha decidido no seguir arriesgando lo que no tiene, porque corren malos tiempos para la lírica, y para la narrativa en este caso.
La entrega del premio tendrá lugar el próximo sábado 24 de noviembre, a las 20,00 h. en la Casa de Las Artes de Laguna de Duero.
Las Justas se apellidan Poéticas, porque hace más de 50 años que empezaron a convocarse en esa modalidad. Y se da la casual circunstancia de que, en una edición en la que han participado casi 450 narradores y más de 360 poetas de todo el mundo, el ganador en la vertiente poética ha sido el poeta Santiago Redondo Vega; un escritor que desgrana versos e hilvana cuentos con un talento prodigioso, y que tuvo a bien convertirse este verano en el padrino de los encuentros literarios "Lengua de Estrellas", que ha empezado a organizar la Asociación Socio Cultural "La Estrella" de Pozal de Gallinas.
Puede que sea casualidad, o que la Virgen de la Estrella, patrona de los gallinatos, haya decidido bendecirnos a los dos con su manto.
En cualquier caso, será un lujo recibir tan importante galardón el día 24 junto a un buen amigo y mejor poeta.
Y si las cosas salen bien, otra editorial aparecerá que quiera ponerle papel y cubierta a los nuevos cuentos que ingenio y escribo.